El país y la comunidad internacional se encuentran escandalizados por la oleada de asesinatos de líderes sociales que han venido ocurriendo durante el gobierno de Santos y que se ha multiplicado exponencialmente en las últimas semanas tan pronto se conoció la elección de un nuevo gobierno.

En dos semanas han sido asesinados tres líderes sociales en Ituango y 74 familias han abandonado el municipio por amenazas; parece que el drama humano en el cañón del Río Cauca no termina, recordemos que en el alistamiento de este proyecto se cometieron 62 masacres por paramilitares en los 12 municipios afectados por Hidroituango. En lo que va corrido del presente año ya son 16 líderes asesinados en Antioquia.

La Defensoría del Pueblo hizo conocer la aterradora cifra de 311 líderes sociales y defensores de Derechos Humanos asesinados en un periodo comprendido entre el 1 de enero de 2016 y el 30 de junio de este 2018.

Es muy grave para el país la actitud del Ministro de Defensa y la Fiscalía General de la nación dedicados de oficio a minimizar, ocultar y distorsionar semejante drama nacional; El Mindefensa Villegas protagonizo la más reciente justificación del asesinato argumentando que una de las victimas “estaba investigada por pertenecer al Clan del Golfo”. Una manera vil de proteger a los victimarios y tratar de desviar la investigación.

Algunos periodistas, con cierta dosis de ingenuidad, se preguntan quién esta ordenando estos crímenes, que aunque la fiscalía lo niegue, evidentemente tienen un patrón de sistematicidad, son crímenes planeados y ejecutados a sangre fría y buscan exterminar a la oposición, las organizaciones sociales y los promotores de la paz.

Para nadie es un secreto que durante los 8 años de la llamada “seguridad democrática” se proclamo como delito promover iniciativas de paz; decenas de expedientes se abrieron para judicializar a quienes buscaban generar canales para el dialogo y la negociación; durante el periodo de gobierno que está por terminar, La bancada del odio y la guerra en el Congreso se dedicó a estigmatizar el proceso de negociaciones de la Habana, protagonizaron paros armados contra la paz; promovieron un iracundo NO a la paz en el plebiscito; y sus bancadas en el Congreso sistemáticamente se opusieron a la implementación de los acuerdos, negando cualquier articulado que significara el fin de la violencia y reivindicara a las víctimas del conflicto.

Una parte importante del país conoce de donde provienen las órdenes para asesinar a los líderes regionales, pero la inmensa Velaton del pasado 6 de julio no solo los desenmascaró sino que les notifico que seguiremos movilizándonos porque: “El pueblo no se rinde carajo..!!”

Bogotá, julio10 de 2018

MESA SOCIAL MINERO ENERGÉTICA Y AMBIENTAL POR LA PAZ

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