El presidente del Consejo Gremial, Juan Humberto Botero, le planteó hace algunos días al gobierno entrante vender a Ecopetrol. La idea de vender a Ecopetrol no es nueva, casi todos los gobiernos han querido privatizarla. Durante los últimos años, el gobierno de Juan Manual Santos promovió vender Esentía-Propilco y Cenit, las dos empresas con mayor rentabilidad del grupo empresarial Ecopetrol. Así lo denuncié en su momento en el artículo https://www.las2orillas.co/santos-echeverry-desmantelan-ecopetrol/. (1)

Para el exministro Botero existen razones macroeconómicas y fiscales, ligadas a la alta dependencia del petróleo y a la volatilidad de su precio, que justifican la venta de Ecopetrol. Razones que no tienen fundamento alguno.

El tema fiscal no es excusa para vender a Ecopetrol. La culpa de los actuales desbalances fiscales del país no la tiene el petróleo, ni Ecopetrol. Sus causas están en temas estructurales de la economía, agravadas por una política tributaria errática de estos últimos gobiernos. Según Aurelio Suarez, el problema fiscal del país radica principalmente en las gabelas al capital extranjero. Entre exenciones tributarias, descuentos y beneficios tributarios, zonas francas y contratos de estabilidad jurídica, le regalamos al capital extranjero 100 billones de pesos entre el 2002 y el 2017 (2) Costos fiscales que, por demás, ha tenido que financiar en parte Ecopetrol con sus tributos y dividendos.

La volatilidad del precio del petróleo tampoco es pretexto para vender a la empresa. Nada más peregrino. Los que conocen del tema saben que esta volatilidad tiene causas externas, y si la economía no ha podido defenderse de la llamada enfermedad holandesa, es porque carece de un mecanismo eficaz que le permita blindarla de los efectos que tiene sobre el tipo de cambio y las exportaciones el aumento de las divisas en periodos de altos precios del petróleo.

Lo único cierto es que Colombia pierde con la venta de Ecopetrol. Y una movida como esta, tal como hoy como están las cosas, puede terminar quebrando al Estado. Tengamos presente que Ecopetrol que este año le transferirá a la Nación 13.5 billones de pesos, entre dividendos, impuestos y regalías. (3)

Menos mal esta propuesta no ha tenido eco, ya que hasta el mismo presidente de la Andi Bruce Mac Master, hizo público su desacuerdo, y negó que ésta se hubiera debatido en el seno del Consejo Gremial. Así mismo, un grupo de congresistas de la Comisión Quinta, liderados por el senador del Polo Jorge Robledo, anunciaron su oposición a este despropósito, y el sindicato de los petroleros, la USO, puso el grito en el cielo, y anunció declarar la huelga y llamar a un paro nacional si esta propuesta descabellada sale adelante.

Los colombianos deben saber que Ecopetrol no es cualquier empresa. Es un poderoso conglomerado con más de 20 empresas en el país y en el exterior, que cubre todos los segmentos de la actividad de los hidrocarburos: la exploración, producción, transporte, refinación, la petroquímica, y la actividad comercial, sin contar sus inversiones en el sector especulativo. Solamente Cenit, empresa filial de Ecopetrol, encargada del transporte y logística de hidrocarburos, posee activos por $14.3 billones.

La venta de la empresa no es una propuesta aislada. Hace parte de un plan de enajenación de los activos del Estado para financiar obras de infraestructura como las 4-G para adecuar al país a los TLC. Unos TLC que por lo demás, vienen destruyendo la base económica del país. Este plan comenzó con la venta de Isagen, y continúa ahora con Ecopetrol. Pero no será fácil. Hay que esperar a ver qué posición asume el nuevo gobierno. Iván Duque tiene dos opciones, acoger el modelo propuesto por el exministro Botero de vender total o parcialmente a Ecopetrol, o continuar con el plan que traía Juan Manuel Santos, de vender a Ecopetrol por partes, comenzando por Esentia-Propilco y de Cenit, las cuales, según el actual gobierno, ya están listas para ser vendidas. En ambos casos, pierde el país.

El exministro Botero nos dice que los recursos que resultasen de la venta de Ecopetrol, unos 151 billones de pesos, serían administrados igual que en Noruega, a través de un fondo petrolero. En Noruega, esta forma de administrar los recursos petroleros mediante un Fondo especial ha sido exitoso. Lo que no nos dice el exministro es que el modelo noruego esta soportado en el poder de La Statoil, una de las empresas petroleras más poderosas del mundo, de propiedad del Estado noruego. Óigase bien, propiedad del Estado. Todo lo contrario a lo que nos invita Botero.

Estaremos atentos a la posición del nuevo gobierno frente a Ecopetrol. Esperamos que Iván Duque no se atreva a tocar este patrimonio que es de todos los colombianos.

¡Porque esta empresa no se vende, se defiende!

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