Es mucho lo escrito sobre el fracking o fracturamiento hidráulico, pero poco se ha profundizado sobre la parte técnica, priorizando en la crítica por sus impactos ambientales, sin aclarar muchas dudas de los interesados en el tema. Aquí responderé algunas de las principales preguntas que se hacen en los foros y las redes sociales.


¿Es el fracking una nueva tecnología?: no, es una tecnología utilizada desde 1947 (Kansas) en yacimientos convencionales (tradicionalmente explotados), con el objetivo de estimularlos generando canales para conectar el yacimiento con los pozos, aumentando su productividad a través de un cambio en el patrón de flujo. Generalmente se usa en arenas apretadas o con daño (baja permeabilidad) en las vecindades del pozo, y en rocas de dolomita o caliza. Desde 1999 se usa en rocas de arcilla (lutitas o shale), preferiblemente con textura esquistosa; de donde se derivan los nombres comúnmente utilizados como “gas de esquisto, shale gas u oíl shale (de acuerdo al hidrocarburo producido). Estos últimos yacimientos hacen parte del grupo de los hidrocarburos no convencionales.

¿Es frecuente su uso?: sí, se puede afirmar que es una operación rutinaria en la industria petrolera mundial. En yacimientos convencionales, por ejemplo, en EE.UU se realizan más de 30 mil trabajos de fracturamiento hidráulico al año. En Rusia más de 10 mil, en Argentina más de 6 mil, en México más de 5 mil y en Venezuela más de 2 mil (desconozco las estadísticas en los no convencionales).

¿Se ha hecho fracking en Colombia?: sí, se hace en yacimientos convencionales desde hace más de 50 años. Por ejemplo, Petrobrás en los campos Guando y Río Ceibas ha fracturado más del 95% de los pozos; BP y Hocol más del 80%. Ecopetrol es la empresa que menos ha utilizado esta técnica (más o menos el 5% de sus pozos). En lutitas o yacimientos no convencionales aún no se ha hecho el primer trabajo de fracturamiento. Desde la ronda 2012 la Agencia Nacional de Hidrocarburos ha adjudicado o autorizado 19 bloques para este fin, los cuales se encuentran en la etapa macro exploratoria, sin llegar aún al fracturamiento hidráulico como tal.

Por cuestión de espacio, en próximas columnas responderé las preguntas referentes al aspecto jurídico y ambiental, enfocado a las experiencias vividas en el entorno mundial, de donde se derivan las críticas más negativas; pues la fractura hidráulica en yacimientos convencionales en Colombia (ni en ninguna otra parte del mundo) no ha generado impactos ambientales que se conozcan.  Un próspero y feliz año 2015 a los lectores.

*Ing. de Petróleos. Consultor y Conferencista.